Cómo proteger nuestra marca y logotipo

Cómo proteger nuestra marca y logotipo

Aunque no sea obligatorio registrar una marca, tener en exclusiva el derecho del uso del nombre y logo de nuestro negocio sólo es posible si se registra.


9 mayo 2023

¿Tienes tu proyecto listo y quieres ponerle nombre a tu negocio? Para tener la seguridad jurídica necesaria es recomendable llevar a cabo los trámites de registro del nombre que nos identificará en el mercado.

El registro otorga a su titular, bien sea persona física bien sea persona jurídica, el derecho exclusivo de utilizar sus signos distintivos en el tráfico económico.

Para los autónomos es además una fórmula muy útil de obtener una imagen de organización frente a otras empresas de mayor volumen.

Diferencias de conceptos relacionados con la identificación de nuestra empresa

Hay que tener primeramente claros los conceptos relacionados con la identidad de nuestra empresa.

El nombre comercial y la marca son términos análogos. El nombre comercial es la denominación que distingue la empresa en el tráfico mercantil, por lo que se asocia al nombre de toda la empresa en relación a sus actuaciones en el mercado, esencialmente ante empresas que desarrollan actividades similares. En caso de sociedades, no tiene por qué coincidir con la denominación social dada en la constitución. La marca hace referencia a un nombre identificativo, asociándose a los distintos tipos de productos o líneas de servicios de la empresa.

La marca o el nombre comercial pueden incluir el logotipo, que es aquella representación de letras e imágenes. Es decir, es el diseño conjunto de elementos denominativos y gráficos que la identifica.

Por otro lado, también se puede identificar el nombre del dominio que se usa en internet, que es la dirección URL del negocio en la web.

Obligatoriedad de registro

En la normativa española no existe ninguna disposición legal que obligue a registrar una marca. No es obligatorio por tanto registrar nuestra marca o nombre comercial, no obstante su registro aportará seguridad y protección jurídica ante discrepancias.

Para tomar la decisión lo fundamental es tener clara nuestra estrategia comercial. Conviene evaluar si, por ejemplo, existen diferencias de calidad o prestigio entre nuestros productos y decidir así si establecer un nombre por productos individualizados, por línea o un nombre único.

Una vez decidida nuestra conveniencia de proteger nuestro nombre o nombres elegidos, es aconsejable solicitar su registro antes de divulgarlos, para evitar así que otros puedan presentar una solicitud similar antes que nosotros.

El registro del nombre y el diseño del mismo confiere al titular el derecho exclusivo de utilizarlos e impedir a otros su utilización en España.

Cómo registrar un nombre comercial o una marca

El nombre comercial y la marca son pues signos distintivos que se pueden registrar. En España el registro del nombre comercial o de la marca se hace a través de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), conforme a la Ley de Marcas.

El logotipo, o diseño conjunto de elementos denominativos y gráficos, se puede y se debe incluir en el registro, puesto que es lo que le da personalidad a la marca, de ahí su importancia.

Según nuestros productos, servicios o actividad, el registro irá vinculado a una o varias clases según la Clasificación Internacional de Niza.

Hay que presentar una solicitud, que puede ser de forma presencial o a través de su sede electrónica en internet, y pagar unas tasas, las cuales son asequibles.

Por ejemplo, registrar un nombre comercial en el ámbito nacional tiene un coste en torno a 150 euros y una vigencia de 10 años. Pasado el plazo de vigencia podrá irse renovando indefinidamente.

Se tratan y examinan las solicitudes por orden de presentación. El plazo máximo de resolución de la solicitud es de 12 meses, aunque podría prolongarse en el caso de que hubiese alguna oposición. Es clave que no entre en conflicto con otros derechos anteriores.

Qué no se puede registrar en la OEPM

En la Oficina Española de Patentes y Marcas no se registran nombres de dominio de internet, ya que ésta no tiene competencias sobre estos nombres. Ante controversias habrá que acudir a los tribunales.

No se pueden registrar ideas, aunque sí se pueden patentar invenciones y proteger modelos de utilidad.

Por otro lado, la denominación o razón social es el nombre oficial asociado a la forma jurídica con el que se identifica a la empresa a nivel legal. Se vincula a un número de identificación fiscal o NIF y se usa formal y administrativamente. Por ejemplo, Hacienda siempre se referirá a nuestra razón social y no a nuestra marca comercial.

Recomendaciones previas al registro

Es indudable la importancia de buscar un nombre que nos identifique y evoque aquello que pretendemos transmitir en el mercado. Si es original, fácil de pronunciar y de memorizar hará más accesible la implantación en el mercado.

No se permiten registrar nombres genéricos, por ejemplo “azúcar”, contrarios a la Ley o al orden público, entre otros casos.

Es muy importante asegurarse de que no existe un nombre igual o parecido al que queremos utilizar. La OEPM dispone de un buscador de signos distintivos registrados o solicitados. Así nos aseguramos evitar gastos y trámites innecesarios.

Protección a nivel internacional

La protección en el extranjero se obtiene de varias formas:

1. País por país, depositando las correspondientes solicitudes en cada uno de los países en los que se queremos registrar la marca.

2. Mediante una marca internacional, procedimiento por el cual se puede obtener protección hasta en más de cien países depositando una única solicitud, en la OEPM para su traslado a la Oficina Internacional de OMPI (Ginebra), desde la cual es a su vez es enviada a los países designados.

3. Mediante una marca de la Unión Europea, que establece la posibilidad de obtener a través de una única solicitud, presentada ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), la protección en la totalidad del territorio de la Unión.