Los 3 consejos clave para elaborar un sólido plan de negocio

Plan de negocio

El plan de negocio es la herramienta esencial para analizar la oportunidad de negocio y examinar su viabilidad. Dejarse guiar por consejos prácticos que hagan del plan un documento consistente hará aumentar nuestras probabilidades de éxito.


11 noviembre 2020

El plan de negocio o el plan de empresa sigue siendo la principal herramienta para analizar la viabilidad de todo proyecto empresarial. Para cualquier emprendedor es clave contar con un buen plan de negocio antes de poner en marcha su empresa.

Se entiende como plan de negocio a aquél documento que analiza la oportunidad de negocio y que va a recoger la información importante que nos afecta y a examinar la viabilidad del proyecto antes de comenzar nuestra andadura empresarial.

Para disponer de un útil plan de empresa es conveniente contar con herramientas de apoyo, como por ejemplo un simulador económico-financiero, dejarse asesorar por una visión estratégica objetiva y llevar a cabo una serie de pautas básicas de sentido común para una correcta planificación.

Elaborar un plan de negocio no asegura el éxito. No existen fórmulas mágicas. Pero existen pautas elementales y buenas prácticas que elevarán las probabilidades de éxito. Aquí te contamos unos consejos clave para elaborar el plan de empresa:

  1. Definir la finalidad del plan de negocio

Es evidente que las finalidades principales de todo plan de negocio son eliminar incertidumbre y analizar la viabilidad de la iniciativa que se pretende poner en marcha. Debe de servirnos de guía.

No obstante, el plan puede usarse también como una herramienta para alcanzar otros objetivos. En este sentido, puede ser el documento básico para la consecución de financiación necesaria para el proyecto, para la obtención de ayudas, para la obtención de permisos de trabajo y residencia en España para extranjeros, para la presentación a premios o certámenes de emprendimiento, etc.

Por tanto, según cada caso, habrá que adaptarlo al objetivo específico y ampliar aquella información requerida. Así pues, por ejemplo, habrá que adecuarlo a la normativa o convocatoria determinada o habrá que detallar los datos específicos que soliciten las entidades destinatarias. Podríamos tener varias versiones del plan y siempre procurando asegurar su confidencialidad.

Además, para hacerlo atractivo son importantes una redacción con un lenguaje accesible y un aspecto visual cuidado, utilizando gráficos y esquemas claros en lugar de amplios desarrollos teóricos repletos de tecnicismos. Hay que hacerlo conciso y, en ocasiones, de forma adicional será conveniente preparar un resumen ejecutivo o incluso una presentación de alto impacto visual (pitch-deck).

  1. Reflejar coherencia entre los tres pilares fundamentales de todo negocio

Independientemente del sector en el que se opere, de la actividad a desarrollar y del modelo de negocio adoptado, toda empresa tiene tres áreas o pilares básicos: el comercial, el operativo y el económico.

La planificación comercial se debe sustentar en un riguroso análisis del mercado y en el profundo conocimiento de la competencia. A partir de ahí, es fundamental definir quién es nuestro cliente, las ventajas que le aportamos y cómo llegar a él.

Otra área clave es la relacionada con el plan técnico-operativo. Entre otras cosas, es necesario preguntarse: qué personas serán adecuadas al organigrama de la empresa, qué colaboradores y proveedores necesitaré, qué medios técnicos requiero y cuál será mi planificación de compras, logística y producción si fuera el caso.

Evidentemente, todo lo planteado debe ser cuantificado con datos económicos. Tal vez el área más complicada de elaborar para quien no tenga nociones financieras sea el plan económico-financiero. Para empezar, es clave estimar el desembolso inicial y cómo se financiará, esto es, de dónde saldrá el dinero. Después es fundamental hacer previsiones de ingresos y gastos. Además de prever una Cuenta de Resultados y un Balance de Situación, con los correspondientes ratios, resulta crítico adelantar un Presupuesto de Tesorería para corregir posibles desfases de liquidez que puedan suponer un riesgo a la continuidad de las operaciones.

Aparte de clarificar estas tres áreas, es muy importante mostrar el equipo promotor y definir la forma jurídica que adoptará la empresa, ya que será una de las primeras decisiones a tomar que condicionará su futuro funcionamiento.

El plan de negocio debe reflejar coherencia entre todas sus áreas. Un buen plan es aquel que muestra una solidez necesaria para otorgar un fehaciente aumento de las probabilidades de éxito de la iniciativa emprendedora.

  1. Ser realista durante todo el horizonte temporal previsto

El plan de negocio se debe mostrar desde una perspectiva realista. Alejarnos del excesivo optimismo y hacer previsiones conservadoras mejora la credibilidad sobre las conclusiones del análisis de viabilidad expuesto.

Mostrar distintos escenarios, como pueden ser el pesimista, el moderado y el optimista, denota cierta incertidumbre, siendo precisamente ésta la que queremos minimizar con la elaboración del plan. Optar por un criterio, razonablemente justificado, no quita que podamos establecer planes de contingencia para el supuesto de que se produzcan desviaciones en la previsión.

Justificar los datos presentados con presupuestos reales y las estimaciones de ventas con una sólida estrategia de marketing, son claves para dotar de consistencia las previsiones.

Es peligroso dejarse llevar por la conocida como “euforia del emprendedor” y pecar de excesivo optimismo. Para alejarse de falsas expectativas a veces es útil dejarse aconsejar por quien tenga una visión más objetiva.

Además, jamás hay que contar con posibles subvenciones. El mero hecho de contar con tales fondos supondría vincular la viabilidad del proyecto a la concesión de las mismas.

Esta moderación en las previsiones se ha de mantener a lo largo del horizonte temporal previsto. Es habitual elaborar una previsión a un plazo vista de tres años, donde al menos durante el primer año se muestren datos mensuales. Hace tiempo se hacían previsiones a más plazo, por ejemplo a cinco años, pero la inestabilidad y rapidez con la que se producen los cambios hacen que más allá de tres se antojen muy inciertos los cálculos.

En conclusión, existen multitud de matices, pero estas tres recomendaciones son conceptos elementales para dotar de sentido, coherencia y realismo a nuestro plan de negocio, un plan cuya solidez dé la luz necesaria al incierto camino que habremos de recorrer.

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