Formación emprendedora como impulso al éxito empresarial

Formación emprendedora como impulso al éxito empresarial

Los emprendedores deben ser conscientes de la importancia de su formación, pues es un activo que marcará el devenir de sus proyectos. Para alcanzar las metas, además de la formación técnica, se hace necesaria una formación competencial en emprendimiento que abarque tres áreas clave.


12 septiembre 2023

Importancia de la formación para el emprendedor

La formación es esencial porque enriquece las capacidades y aptitudes de las personas. Una formación adecuada facilita tanto el propio desarrollo personal como el profesional a lo largo de la vida, aportando también valor a las empresas. El emprendedor debe ser consciente por tanto de la importancia de la formación como elemento crítico para el devenir de sus proyectos.

En un contexto económico altamente competitivo lo que marca diferencia es la capacitación del emprendedor. Todo el que emprende debe ser consciente de que su formación es un activo que le permitirá aportar ese valor añadido necesario a la actividad a desarrollar.

Formación técnica y formación competencial

Dentro de la formación que todo trabajador debe atesorar hay que distinguir entre la formación técnica y la formación competencial para emprender un negocio.

La formación técnica se refiere al aprendizaje que mejora las destrezas y habilidades en el trabajo para hacer funcionar un proceso, producto o servicio. Estos conocimientos suelen estar vinculados a un área o profesión específica.

Sin embargo, a la hora de emprender se suelen encontrar carencias para consolidar la idea de negocio, dificultades en cuestiones de habilidades humanas y falta de conocimientos en gestión empresarial. Aquí surge la necesidad de formarse en competencias emprendedoras y de gestión empresarial. Hablamos de la formación competencial para el emprendimiento.

Las competencias emprendedoras están muy ligadas a las transversales, o también conocidas como soft skills. Son competencias referidas a una serie de habilidades, conocimientos y capacidades genéricas que no son específicas de una profesión, sino comunes a cualquier puesto de trabajo, ya que son aplicables a diversos contextos y tareas.

Para el emprendedor es clave adquirir la pericia necesaria para poner en marcha un negocio, saber dirigirlo adecuadamente y adaptarse a las nuevas necesidades del mercado.

Competencias críticas para el emprendimiento

Para desarrollar las competencias necesarias para emprender un proyecto empresarial y hacerlo rentable hay que formarse en varias áreas de conocimiento. Aunque las temáticas son muy diversas, pues el escenario socio-cultural hace ampliar cada vez más el abanico, se pueden agrupar en tres áreas.

  • Análisis de oportunidades e innovación:

Metodologías ágiles para evaluar ideas

Reinventar negocios

Gestión de la innovación

  • Recursos personales y competencias sociales:

Liderazgo y pensamiento estratégico y sostenible

Manejo de la incertidumbre

Gestión del tiempo y mejora de la productividad

Técnicas de negociación

Comunicación y otras habilidades sociales

  • Gestión empresarial:

Formas jurídicas y aspectos legales relacionados

Marketing y gestión comercial

Planificación financiera

Gestión operativa y de personal

Toda esta formación tiene que incluir experiencias prácticas que enriquezcan al emprendedor. Debe servir de inspiración para desarrollar un enfoque vital hacia la obtención de resultados en base a oportunidades.

Aprender a emprender para alcanzar las metas

Suele surgir la duda acerca de qué formación es más importante para emprender un negocio: si la formación técnica o la formación en competencias emprendedoras. La respuesta, como la que dan tanto expertos como empresarios, es que el emprendedor o empresario que desconoce el aspecto técnico o no sabe hacer un proceso o un producto, siempre podrá contratar al técnico que resuelva la carencia.

Es una ventaja indudable conocer el aspecto técnico o conocimiento industrial del área en la que queramos desarrollarnos. Sin embargo, carecer de las competencias emprendedoras necesarias resultará un obstáculo para alcanzar las metas empresariales planteadas. Son competencias que guían y facilitan el camino.

Por suerte, se puede aprender a emprender. Diversas iniciativas, muchas impulsadas desde organizaciones tales como la Comisión Europea o Naciones Unidas, apoyan ya educar en competencias emprendedoras desde edades tempranas. Pero, al igual que nunca es tarde para emprender, tampoco es tarde para aprender a emprender.

Probablemente lo más importante de todo proyecto emprendedor sea el propio emprendedor o equipo promotor que hay detrás y sobre el que pesa la responsabilidad de sacarlo adelante y hacerlo crecer. Por eso la formación del emprendedor, especialmente en competencias emprendedoras, resulta un factor crítico para alcanzar el éxito en las metas planteadas.