Emprender en la oscuridad: lo que un apagón nos enseña

Emprender en la oscuridad: lo que un apagón nos enseña

El emprendimiento, como un apagón, implica incertidumbre, adaptación e innovación en la oscuridad. Los emprendedores se preparan ante lo inesperado, demuestran que se puede seguir avanzando en la oscuridad y son capaces de aprovechar las crisis como oportunidades.


6 mayo 2025

El apagón eléctrico masivo de la pasada semana desató el caos afectando a 55 millones de personas, principalmente en España y Portugal. Es una situación donde, de repente, las luces se apagan, los dispositivos se detienen y el mundo, por un momento, parece en pausa.

En medio de la oscuridad, muchos se paralizan. Otros, sin embargo, buscan una linterna, encienden una vela, se hacen con un transistor a pilas o simplemente se adaptan. En estos actos espontáneos y resolutivos hay mucho ADN del espíritu resiliente del emprendedor.

Adaptarse al cambio inesperado

Los factores externos de los que dependemos, como un apagón, rara vez avisan. Uno puede tener un plan de negocio detallado, proyecciones financieras realistas o alianzas estratégicas definidas… pero en cualquier momento, algo puede fallar: una crisis económica, una pandemia o simplemente un error de cálculo.

El emprendedor, como quien vive un apagón, debe aprender a actuar rápido, sin garantías, sin visibilidad total, confiando en ocasiones más en la intuición que en la certeza.

Innovar en la incertidumbre

Al quedarse sin luz, algunos lamentan la situación. Otros aprovechan para conversar, leer o simplemente detenerse a pensar. Del mismo modo, los emprendedores exitosos suelen tener la habilidad de convertir los momentos de crisis en oportunidades: hacen realidad ideas disruptivas para solucionar problemas, lanzan un nuevo producto cuando el mercado parece inestable o prueban nuevas estrategias cuando algunas tendencias parecen indicar que no es el momento. Saben que en la oscuridad también se pueden crear circunstancias favorables.

El carácter inconformista aparece ante retos o dificultades. Sucede como en la fábula del vaso de agua a la mitad encontrado por tres personas. El pesimista lo ve medio vacío, el optimista medio lleno y el emprendedor dice: “voy a buscar más agua”. Sin discutir, busca una solución.

La importancia de la preparación

Un apagón revela quién estaba preparado. ¿Tienes una linterna a mano? ¿Una batería externa? ¿Un plan? Lo mismo ocurre en el emprendimiento. La capacidad de prever riesgos, de contar con planes alternativos y de mantener la calma cuando todo falla, es lo que marca la diferencia.

El concepto “afilar el hacha” es otra metáfora que alude a la preparación. Proviene del leñador que está cortando árboles con gran esfuerzo, sin apenas avanzar, porque dice no tener tiempo para afilar el hacha al estar tan ocupado talando.

El mensaje radica en la ineficiencia de seguir trabajando sin prever ni reflexionar sobre tu enfoque, sobre mejorar tus habilidades o sobre qué aprender para mejorar tu eficacia en el trabajo posterior. En definitiva, es esencial prepararse para rendir mejor.

Volver a lo esencial

Sin electricidad volvemos a lo básico: el silencio, la conversación, el tiempo sin pantallas. Emprender también puede invitar a reencontrarse con lo esencial, a reemprender. ¿Por qué comenzaste este proyecto? ¿Cuál es el propósito real?

En momentos difíciles, recuperar el sentido profundo del emprendimiento puede ser la chispa que encienda una nueva etapa.

Metáfora poderosa

Un apagón no es solo una interrupción. Es una metáfora poderosa para comprender los desafíos de emprender. Porque al igual que en la oscuridad, en el emprendimiento no siempre se ve el camino con claridad, pero quienes perseveran, innovan y se adaptan siempre encuentran la manera de volver a encender la luz.