Cómo hacer una adecuada planificación financiera

Plan financiero

El plan financiero es el resultado de una planificación financiera que permitirá controlar riesgos y facilitará alcanzar la viabilidad económica. Debe ser realista, adaptado a nuestras características empresariales y útil para lograr los objetivos establecidos.


22 septiembre 2022

Qué es el plan financiero y para qué sirve

El plan financiero es el documento mediante el cual se realiza la planificación económica y financiera. Prevé el presupuesto de la empresa o proyecto que nos permita alcanzar los objetivos marcados.

Debe estar contenido dentro del plan de viabilidad de la empresa, ya sea un plan estratégico si la empresa está en funcionamiento, o un plan de negocio  si se trata de un nuevo proyecto emprendedor.

Una de las claves será establecer la estrategia financiera, con objetivos, plazos, partidas presupuestarias y control de las decisiones en la ruta planteada.

Su utilidad consiste en anticiparnos de forma cuantitativa a los datos. Hacer números es, al fin y al cabo, un ejercicio provechoso para aterrizar las expectativas y metas establecidas.

Si bien en caso de empresas en funcionamiento es esencial diagnosticar la situación actual, en caso de nuevas iniciativas emprendedoras es muy importante saber los recursos disponibles y necesarios.

Cuando vamos a emprender y tenemos ya nuestra idea de negocio madurada, toca poner negro sobre blanco y trazar el plan de negocio que nos facilite estudiar su viabilidad. Una parte crucial del plan para que nos aporte luz al camino que vamos a recorrer es trazar una planificación económica y financiera alcanzable y realista.

Nuestro plan financiero debe ser personalizado. No sirve de nada tomar cifras de guías u otros planes de negocio de un sector similar. Pueden ser una referencia, pero nuestra planificación debe ser adaptada a las características y particularidades de nuestro proyecto.

Si somos principiantes o ajenos al mundo e las finanzas, puede parecer difícil realizar el plan económico-financiero. Suele asustar oír sobre balances de situación, fondo de maniobra, amortizaciones, liquidaciones de IVA, etc. Suele contribuir que la terminología contable y financiera abrume si no se está familiarizada con ella. Sin embargo, no nos damos cuenta que, al haber trazado la hoja de ruta de la comercialización y de la operatividad de nuestra empresa, ya disponemos de esos datos o al menos de estimaciones fiables. Se trata, en definitiva, de cuantificar todo lo que hemos dicho que vamos a hacer.

Contenidos esenciales del plan económico-financiero

Para empezar, si sabemos cuál es el desembolso inicial que tendremos que hacer, con los equipos a adquirir, mobiliario, fianzas a depositar, etc., ya tenemos un plan de inversión. Y ¿de dónde va a salir el dinero? ¿Ahorros, préstamos…? Eso es el plan de financiación.

Después de este planteamiento de partida, hay que hacer previsiones de ingresos y gastos, al menos de forma mensual para el primer año de previsión. ¿Cuánto puedo vender? Y por otro lado: ¿cuáles serán mis gastos? De estas previsiones podemos obtener la Cuenta de Resultados previsional.

En ocasiones podemos pensar que es muy difícil prever lo que vamos a vender y, por tanto, cuál va a ser mi presupuesto de ventas y previsión de ingresos. Ciertamente en muchas ocasiones es complejo, por muy bien que estimemos los frutos que dará nuestro plan de marketing y por bien que sepamos nuestra capacidad productiva. Pero por otro lado, sí que conocemos cuáles serán nuestras partidas de gastos.

Por un lado, vamos a tener unos gastos fijos, que sí o sí deberemos asumir independientemente de los ingresos que obtengamos, y, por otro lado, unos gastos variables en función del nivel de ventas que realicemos, por ejemplo, el coste de fabricación del producto o de prestación del servicio como tal. Matemáticamente será posible saber cuánto debo facturar al mes para, al menos, cubrir todos mis gastos. Es lo que conocemos como punto de equilibrio o umbral de rentabilidad. La planificación que estemos haciendo nos debe ser de utilidad.

También es de gran utilidad realizar un presupuesto de caja o tesorería. Puede darse el caso de que esperemos beneficios, sin embargo, calcular los niveles de liquidez podrá prevenir riesgos de insolvencia y asegurar así la continuidad de las operaciones.

Elaborar un balance de situación previsional será de interés para valorar el patrimonio de la empresa: qué bienes y derechos habrá y las deudas y obligaciones contraídas.

Finalmente deberemos calcular ratios que nos muestren aspectos clave como son los niveles de endeudamiento, la solvencia y la rentabilidad, entre otros, así como sus respectivas evoluciones.

El plazo de previsión suele adaptarse a nuestros objetivos y perspectiva de análisis, aunque realizar previsiones a tres años vista es lo más habitual.

Aspectos clave a tener en cuenta

Algunos consejos para elaborar un correcto y útil el plan financiero son:

Hacer un correcto cálculo de la amortización del inmovilizado. Lo más práctico es calcular la amortización de los elementos de inmovilizado material e inmaterial de forma lineal, en función de la vida útil prevista. Por ejemplo, si invertimos 1.000 en mobiliario que durará 10 años, cada año imputaremos 100 de gastos, hasta que se termine de depreciar. Hay que tener muy en cuenta, por ejemplo, que la tecnología se deprecia y habrá que renovarla con mayor rapidez.

Calcular la financiación adecuada. Precisamente elaborar un plan financiero sirve para saber cuáles son nuestras necesidades financieras. Habrá que elegir entre el abanico de opciones que mejor se adapten y, si vamos a solicitar un préstamo, tan malo es quedarnos cortos en la estimación de la cuantía, como excedernos y tener recursos ociosos.

Prever un ‘colchón’ de tesorería inicial. Sobre todo si se trata de un proyecto emprendedor, donde los inicios suelen ser difíciles, conviene prever un remanente de liquidez inicial suficiente que nos permita hacer frente a las obligaciones de pago y hacer frente a posibles imprevistos. El presupuesto de tesorería nos ayudará a estimar cuánta liquidez necesitaremos para evitar incurrir en saldos negativos. Podemos tener pérdidas en el ejercicio, pero no debemos quedarnos sin liquidez. Si resultara complejo disponer de un margen adecuado de liquidez inicial, también podremos considerar planes de contingencia como la contratación de pólizas de crédito o aplazar las remuneraciones de los socios, por ejemplo.

No contar con subvenciones. Si existen subvenciones, y cumplimos los requisitos, no hay que dejar pasar la oportunidad de solicitarlas y aprovecharnos de cualquier tipo de ayuda. Pero nunca debemos contar previamente con tales fondos ni condicionar la viabilidad de nuestro proyecto a su concesión.

Mantener un fondo de maniobra positivo. Aunque dependiendo de cada proyecto o sector de actividad deberemos controlar especialmente determinadas magnitudes y ratios, un indicador de referencia para saber la salud financiera de nuestra empresa es la evolución del fondo de maniobra. Se calcula como la diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente. Que sea positivo indica que parte de los pasivos con vencimiento a corto plazo, es decir, pagos próximos, están respaldados por suficientes activos líquidos.

Apoyarnos en herramientas de simulación económica y financiera. Es de gran utilidad usar un simulador que ayude a calcular y controlar aspectos tales como la fiscalidad, amortización financiera de préstamos, amortizaciones económicas de inmovilizados, proyecte los estados financieros, etc. La mayoría se desarrollan sobre hojas de cálculo, al ser herramientas ampliamente conocidas. Otra ventaja es la posibilidad de realizar diversos escenarios en caso de haber posibles desviaciones y tener que activar planes de contingencia.