Ventajas e inconvenientes de emprender con una franquicia
El emprendedor franquiciado adquiere el derecho de uso de una marca reconocida que le permite lanzarse de forma rápida al mercado. Sin embargo, existen desventajas a considerar antes de emprender a través de una franquicia.
12 septiembre 2024
Según datos del informe La Franquicia en España 2024 elaborado por la Asociación Española de la Franquicia, en España hay un total de 1.384 enseñas y 78.255 locales en funcionamiento. Son cifras que ilustran la importancia de este sistema.
Seguramente a cualquiera le vienen a la mente grandes marcas de comida rápida. Pero los sectores y las oportunidades son múltiples: agencias de viajes, belleza y estética, inmobiliarias, etc.
Entonces, ¿es la franquicia una buena opción para emprender? Veamos cuál es su funcionamiento y qué ventajas e inconvenientes conlleva.
En qué consiste la franquicia
El modelo de franquicia es un sistema de colaboración entre dos entidades independientes, ligadas por un contrato de franquicia. Estas dos partes se denominan:
- Franquiciador: concede el derecho a explotar su marca.
- Franquiciado: explota la marca trabajando bajo el sistema comercial del franquiciador.
Para el franquiciador este modelo facilita su rápida expansión, pues supone el desarrollo de la distribución sin necesidad de elevadas inversiones. Éste cede al franquiciado sus procedimientos y técnicas de explotación testadas, entre otros, siendo habitual la puesta a disposición de un manual de franquicia.
A cambio de su conocimiento y derecho a usar su reconocida marca, podrá exigir una serie de pagos previamente establecidos en el contrato de franquicia.
Costes para el franquiciado
El franquiciador exige una serie de pagos al franquiciado, que habitualmente son:
- Canon de entrada:
Es el pago inicial fijo por entrar en la franquicia y poder usar la marca y acceder al concepto de negocio. En algunos casos está contenido dentro de la reforma del local en caso de haberlo.
- Royalty:
Se trata de un pago periódico. Normalmente es un porcentaje sobre la facturación del franquiciado, por ejemplo un 5% de las ventas. En las ocasiones donde se publicita que no existen royalties se utiliza la alternativa de poner un sobreprecio en los aprovisionamientos que obligatoriamente se suministran vía franquiciador.
- Pagos por servicios:
Pueden existir otros pagos, por ejemplo en concepto de comunicación y por material actualizado de publicidad.
Ventajas para el emprendedor franquiciado
Desde el punto de vista del franquiciador, este sistema le proporciona un aumento del potencial de distribución, una salida más rápida y segura para sus productos hacia segmentos en expansión y le permite desarrollar campañas de publicidad masiva. Además no tiene problemas de personal.
Para la parte del emprendedor franquiciado también va a suponer varias ventajas:
- Menor riesgo
Asumir menores riesgos es un motivo claro de emprender en una franquicia. De forma lógica a asociarse con una marca reconocida, se van a reducir incertidumbres. Tomar una fórmula probada supone un lanzamiento más rápido con probabilidad de éxito que si se comienza en “solitario”.
- Recibir asesoramiento
La franquicia aporta la ventaja de poder tener un negocio sin contar con experiencia previa en el sector.
Esto es posible gracias a que se recibe formación previa a la apertura y ocasionalmente también de forma posterior. Suele ponerse a disposición apoyo en asesoramiento y resolución de dudas. Hay que tener presente que al franquiciador no le interesa que le vaya mal al franquiciado. Le interesa que la marca sea cada vez más fuerte.
- Pertenencia al grupo
Formar parte de una red de distribución uniforme de franquiciados supone un respaldo y un apoyo adicional en cuanto a experiencia acumulada.
El franquiciado se aprovecha además de la trayectoria y de las herramientas de comunicación y marketing ya implantadas.
Inconvenientes para el emprendedor franquiciado
Para el franquiciador también se pueden presentar inconvenientes tales como el menosprecio del franquiciado por sensación de independencia o que incluso se marche para hacer competencia desleal.
Para el emprendedor franquiciado, aparte de los cuantiosos pagos, las desventajas de asociarse a una franquicia son:
- Pérdida de la independencia
El modelo de franquicia supone la pérdida de libertad de decisión sobre el negocio. Tanto la estrategia como la gestión vienen tuteladas por el franquiciador (precios, cómo se vende, stock, color del local…). Por tales limitaciones incluso se llega a considerar que la franquicia no es emprender. Como se dice coloquialmente, “lo dan masticado”. La franquicia es, de forma general, un modelo más enfocado hacia un perfil inversor que a un perfil emprendedor.
- Elevado desembolso
Aunque existen multitud de franquicias con requisitos muy diversos, en muchas ocasiones supone una alta inversión. Es habitual tener que acudir a financiación ajena. Aparte, el franquiciado debe hacer frente a los pagos recurrentes, en ocasiones muy considerables.
Tampoco nadie garantiza beneficios.
- Conflictos de intereses
En ocasiones existirán relaciones complejas entre las partes, ya que podrá haber intereses contrapuestos.
Cabe destacar que el sistema de franquicia dificulta la expansión del negocio si el franquiciador no da su consentimiento.
Otro inconveniente es el establecimiento de una duración limitada del contrato, que impida además la continuidad de la actividad durante largos periodos más allá de la finalización del contrato, limitando así la libertad empresarial.
Recomendaciones antes de firmar un contrato de franquicia
Antes de tomar la decisión definitiva de incorporarse a una franquicia conviene seguir una serie de consejos básicos:
- Informarse:
Es aconsejable haber realizado una labor de investigación previa. Se debe tener en cuenta que, cuando nos pongamos en contacto con la marca, quien atiende la solicitud tiene un perfil comercial. Informarse de forma objetiva es muy importante.
Debemos, primeramente, reflexionar sobre lo que queremos y, en segundo lugar, conocer de forma inequívoca los desembolsos a realizar, el potencial de ingresos, la ubicación, trayectoria del franquiciador, así como el alcance de las condiciones contractuales a firmar. Incluso podemos indagar en la Oficina Española de Patentes y Marcas cuándo se concedió la marca. Es importante exigir al franquiciador un dosier de información precontractual.
- Buscar asesoramiento legal:
Suele ser el franquiciador quien impone el contrato. Asesórate desde un punto de vista legal sobre las reglas dispuestas, principalmente sobre la batería de obligaciones y restricciones que exigen. Muchas veces basta con aplicar el sentido común.
En ocasiones las condiciones se pueden negociar. Canon, royalties, duración del contrato, renovaciones y asignación de zonas de exclusividad son partes esenciales del contrato. Otros aspectos como la formación y apoyo en la apertura, así como las obligaciones se deben recoger tal como se hayan pactado.
- Buscar asesoramiento empresarial independiente:
Asesórate y déjate aconsejar sobre la viabilidad del proyecto desde un punto de vista objetivo. Haz un plan de negocio. Aunque el franquiciador haya proporcionado un plan con sus previsiones, como emprendedor o inversor deben hacerse las propias estimaciones y las adecuadas proyecciones económicas.
En conclusión, un emprendedor que opta por una franquicia asume menor riesgo al explotar una marca reconocida con un modelo de negocio testado. A cambio será cautivo de dicha marca franquiciadora al estar sujeto a unas normas que limitan su capacidad de decisión sobre la gestión del negocio. El empresario es, eso sí, independiente a la hora de asumir los riesgos de la explotación. En todo caso, el objetivo será buscar un beneficio mutuo entre franquiciador y franquiciado.



